Campus Andrés Bello – Universidad de La Serena
7 al 9 de Septiembre de 2017

Juli G. Pausas

  • Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) – Centro de Investigaciones  sobre Desertificación (CIDE), Valencia, España.
  • Área de expertise: Ecología vegetal, Ecología evolutiva, Ecología del Fuego, Ecología de la Restauración
  • Más información: LINK
  • CIDE-CSIC, Valencia, España.
  • E-mail: juli.g.pausas@uv.es

MEGAINCENDIOS: LECCIONES APRENDIDAS Y POR APRENDER

RESUMEN

Los megaincendios, es decir, incendios intensos y de dimensiones fuera del rango conocido para la región en cuestión, parece que empiezan a ser comunes en diferentes lugares del mundo, en parte porque están asociados a las cada vez más frecuentes condiciones climáticas extremas. Los megaincendios son difíciles de predecir porque el tamaño de los incendios depende de dos relaciones no lineales, una con la sequía, y otra con la abundancia de combustible. Existe tanto un umbral de sequía como un umbral de cantidad y continuidad de combustible a partir del cual el tamaño de los incendios se dispara; y estos umbrales varían en diferentes ecosistemas. Si se sobrepasan los dos umbrales, tenemos incendios fuera de la capacidad de extinción, y propensos a convertirse en megaincendios. Esto es lo que pasó el pasado verano en Chile central. Evitar  megaincendios implica generar paisajes con menos cantidad y continuidad de combustible (mosaicos), a demás de luchar contra el cambio climático. Después de los incendios, los ecosistemas son muy frágiles, y sólo se deben restaurar si realmente se predice una pérdida de suelo o de biodiversidad. Para ello, se requiere aprender cómo regeneran de forma natural las especies tras los incendios; este conocimiento es básico para definir protocolos de actuación. La experiencia en otros ecosistemas mediterráneas puede ser útil para dirigir las actuaciones posincendio en Chile. Aprendiendo de estos megaincendios se podrá reducir la probabilidad de que vuelvan a ocurrir.